¿Acaso es virtud lo que dices de tu hermano? ¿Es para su alabanza y honra? ¿Por qué hablas de él si no está presente? ¡Si hubiera estado aquí, te habría dado un bofetón y le habrías temido! Ahora que no está, ¿por qué no lo respetas y no temes a su ángel, que está presente ante Cristo, Quien se halla entre nosotros?

Dice también san Basilio el Grande que nadie debe reírse de sus hermanos. Si haces algo así… Es decir, estamos aquí juntos. Supongamos que alguno de nosotros ha hecho algo indecoroso. Y yo hago un gesto, y los demás estallan en risa al ver al que hizo algo poco apropiado. San Basilio el Grande se dirige a los monjes: “¡No os engañéis!” —dice—, que debe ser excomulgado por una semana. ¿Por qué? Porque se rieron de otro. ¿Acaso podemos reírnos de Cristo? ¿Cómo nos comportaremos ante la imagen de Cristo que hay en el prójimo?

Dice también san Basilio que nadie debe corregir al prójimo ni responderle con muchos argumentos. Es decir: yo te digo algo, tú me replicas; yo te presento argumentos, tú insistes, y yo te digo que continuemos mañana para documentarme mientras tanto. ¿Qué logramos así? ¡Nada! Ni somos personas cabales ni pertenecemos a otro reino. Es preciso que estemos muy atentos. Ved aún algo más al respecto.

Dice también san Basilio el Grande: cuando vayas a casa de otro, no te conviertas en una carga. Vas, por ejemplo, a casa de unos parientes y piensas: “¡Es mi prima! ¡Es mi cuñada! [¿Qué importa?]”. Y comienzas a hablar sin parar, mientras que a ella, pobre, le entra el sueño y no sabe cómo decirte que te vayas… Y tú sigues contándole mil cosas. Ella se persigna, quizá esperando que te marches, pero tú no lo haces. ¡Eres una persona pesada! ¡No seas nunca una carga para el otro! San Basilio lo decía —siendo él un gran asceta—; caminaba encorvado a causa de sus penitencias, ¡y aun así era un hombre tan sociable!

Decía también: “Cuando converséis, que vuestro rostro sea alegre, lleno de sonrisa. Que tengáis una palabra dulce cuando habléis, que de vuestra boca fluya la miel. Y nunca habléis con aspereza ni dureza con vuestro hermano.” Y aun cuando fuese necesario hacerle una corrección —si eres maestro, profesor, padre espiritual, padre, madre, teniendo autoridad sobre él—, si se requiere corregirlo, hazlo con mucha dulzura. Porque si se hiere, su corazón se cerrará y no lograremos nada. ¡Al contrario, será aún peor!

Hay otro canon para los monjes. Dice san Teodoro el Estudita: “Cuando condenes a un hombre, difamándolo, come durante cuatro meses solo comida seca.” ¿Qué significa esto? Un poco de pan, un poco de agua —durante cuatro meses. ¿Veis cuánto honor se da a la persona? Porque lo difamé, tengo [de canon] cuatro meses… Y si no puedes hacer eso, entonces no comulgues durante cuarenta días. ¡Pensad que los monjes se comulgaban a diario en aquel tiempo! Cuarenta días era mucho. Si nosotros nos comulgamos solo cuatro veces al año, significaría que, en el mismo caso, no deberíamos comulgarnos en diez años. ¿Por qué? ¡Porque hablé mal de mi hermano, lo juzgué! ¿Veis cuán atentos son los Padres a estas cosas?

Y si el hermano hace algo peor —es decir, quiere vengarse—, ¿sabéis quién habla de esto? Vuestro santo, san Neófito el Recluso. También se dirigía a los monjes. Si alguien quiere vengarse… Supongamos que me hiciste un mal, y yo guardo memoria de ello. Después de uno o dos años vienes a pedirme algo y yo te digo: “¿Recuerdas cuando no quisiste darme aquello, hace unos años?” Dice san Neófito que quien busca vengarse debe ser excomulgado de por vida. ¿Sabéis lo que significa excomunión? Que saquen a ese monje de la comunidad, que coma aparte y que no comulgue. Era algo extremadamente grave.

Y dice aún algo más san Basilio, especialmente sobre las mujeres. Dice muchas otras cosas acerca de ellas, pero no las mencionaré para no entristeceros. Dice, sin embargo, algo hermoso: “La que hace señas con los ojos con malicia, entristeciendo al prójimo, sea excomulgada por una semana.” Esto era para las monjas. ¿Qué quería decir? Cuando hacemos señas con los ojos para irritar a otra hermana… [En vuestro caso], por ejemplo: viene una mujer vestida con elegancia, y yo hago un gesto burlón y le digo a otra: “¿Qué es ese vestido tan estrafalario?”

¡Ved lo que dice el santo! ¡Qué nobleza del alma manifiesta! ¡Así fueron los grandes Padres de la Iglesia!

https://www.chilieathonita.ro/2025/09/25/nobletea-sufleteasca-cuviosul-emilianos-simonopetritul

Por Vasilije

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *